Acaba de concluir la tercera edición de Trukegune, en la que los centros de la Red Ekoetxea han abierto espacios de intercambio para dar una segunda vida a objetos que aún tienen mucho que ofrecer. El número de juguetes y la cantidad de ropa depositados en los centros, y que han cambiado de manos (o que lo harán en breve gracias a Koopera, entidad colaboradora de la iniciativa), consolidan a Trukegune como una cita señalada para las personas que viven en el entorno de los centros de la red y que están concienciadas con la búsqueda de una forma de vivir más sostenible.
Qué es Trukegune
Trukegune es una iniciativa impulsada por la Red Ekoetxea que promueve la reutilización y la economía circular a través de espacios de intercambio abiertos a la ciudadanía. Su objetivo es sencillo y directo: alargar la vida útil de objetos que están en buen estado —especialmente juguetes y ropa— y evitar que se conviertan prematuramente en residuos.
En la práctica, Trukegune utiliza un mecanismo muy sencillo. Se habilitan espacios en los centros de la red Ekoetxea a los que las personas pueden acercarse para depositar juguetes y ropa en buen estado y, a su vez, si lo desean, recoger otros objetos que puedan tener una segunda vida. Aquellos materiales que no se intercambian durante la iniciativa se canalizan posteriormente a través de Koopera, que garantiza que sigan siendo útiles y lleguen a nuevas manos que les puedan dar uso.
Más allá del intercambio puntual, Trukegune plantea una reflexión colectiva sobre nuestros hábitos de consumo, especialmente en un momento del año, como es la Navidad, en el que el consumismo suele intensificarse. Reutilizar, compartir y elegir con criterio se convierten así en gestos cotidianos que contribuyen a reducir el impacto ambiental y a fortalecer valores como el consumo responsable y el cuidado del entorno. Y por supuesto está también la una faceta solidaria, que garantiza la reutilización de todo aquello que no haya sido intercambiado.
Más de 1.000 juguetes cambiarán de manos
Durante esta tercera edición de Trukegune, los centros de la Red Ekoetxea han recogido un total de 1.218 juguetes, todos ellos en buen estado y con potencial para seguir siendo utilizados. De todos ellos, al menos 330 cambiaron de manos antes de que terminara la iniciativa y ya forman parte del día a día de otras personas. El resto lo hará por otro mecanismo: la donación.
Junto a los juguetes, esta edición de Trukegune también ha hecho posible la recogida de una cantidad significativa de ropa: 4 “jaulas” metálicas de aproximadamente 2 metros cúbicos de capacidad cada una. Igual que con los juguetes no intercambiados, gran parte de esta ropa continuará su recorrido a través de canales de reutilización y donación.
Pero más allá de los datos, hay algo que resulta difícil cuantificar: el impacto de la iniciativa en las personas que toman parte en ella. Trukegune es un gesto, una declaración de intenciones y, en el caso de las familias que han acudido con sus hijos e hijas, también una iniciativa educativa. El mensaje es claro: Desechar lo que aún puede usarse es un acto de irresponsabilidad. Al fin y al cabo, el futuro no es desechable, y esa es una realidad que no querremos descubrir cuando finalmente nos alcance.




